Lo esencial
- Los efectos secundarios más frecuentes de las pastillas para dormir son la somnolencia residual al día siguiente, los mareos y la confusión, los fallos de memoria y atención y, en personas mayores, más caídas y fracturas.
- No todas las pastillas tienen los mismos efectos: el riesgo depende del tipo de fármaco, de la dosis y de la persona, por lo que conviene distinguir grupos en lugar de meterlas todas en el mismo saco.
- Los efectos secundarios que más preocupan a medio plazo son la tolerancia, la dependencia y el síndrome de retirada. Estar dentro del plazo que te han indicado no es un salvoconducto, y dejarlas se planifica siempre con tu médico/a.
- En la base de farmacovigilancia de Japón, la depresión respiratoria mostró una señal con los agonistas del receptor de benzodiacepinas y, más marcada aún, con los agonistas del receptor de melatonina (como el ramelteon, no autorizado en España); una señal indica qué vigilar, no mide cuánto riesgo tiene cada fármaco (Hideshima, 2026).
- Ningún cambio en la medicación debe hacerse por cuenta propia: iniciar, ajustar o dejar una pastilla para dormir se decide y se supervisa siempre con tu médico/a.
Respuesta rápida: los efectos secundarios más frecuentes de las pastillas para dormir son la somnolencia residual al día siguiente, los mareos y la confusión, los fallos de memoria y atención, más caídas y fracturas en personas mayores y, a medio plazo, la tolerancia, la dependencia y el síndrome de retirada. La clave que vas a leer varias veces aquí es sencilla: no todas las pastillas tienen los mismos efectos. El riesgo depende del tipo de fármaco, de la dosis y de tu situación concreta.
Si has llegado buscando “esto que tomo, ¿qué me puede hacer?”, respira: es una pregunta sensata y muy común. Vamos a darte el mapa de los efectos secundarios sin alarmismo y sin minimizar, en modo batería baja: una cosa cada vez, sin culpa. Un aviso antes de empezar: esta página educa, no prescribe. No vas a encontrar dosis ni recomendaciones de marcas, y nada de lo que leas sustituye a tu médico/a.
Por qué los efectos secundarios dependen del tipo
Bajo el nombre “pastilla para dormir” cabe de todo: antihistamínicos y suplementos de venta libre, benzodiacepinas, fármacos Z, algunos antidepresivos sedantes y opciones más nuevas. Cada grupo actúa por una vía distinta, así que sus efectos secundarios también difieren. Por eso hablar de “los efectos de las pastillas para dormir” en bloque despista más que ayuda. Si quieres entender qué tipos existen y cómo funciona cada uno, lo desarrollamos en la guía de Pastillas para dormir; aquí nos centramos en los efectos secundarios propiamente dichos.
Efectos secundarios del día a día
Son los que más se notan y los primeros que conviene vigilar.
Somnolencia residual al día siguiente
El efecto no siempre termina cuando suena el despertador. Muchas pastillas dejan una resaca de embotamiento: notas la cabeza espesa, te cuesta arrancar, te sientes más lento. Algunas benzodiacepinas y algunos fármacos Z pueden dejar efecto residual por la mañana, y cuánto depende del fármaco concreto y de la dosis: no todos lo hacen igual. Los antihistamínicos sedantes de venta libre son conocidos por esa misma resaca de embotamiento al día siguiente. Cuando ese efecto se prolonga, interfiere con conducir, trabajar o cuidar de otros.
Mareos, confusión y caídas
Mareo y sensación de confusión son efectos posibles, sobre todo al levantarte de noche o por la mañana. En personas mayores, tanto las benzodiacepinas como los fármacos Z se asocian a un mayor riesgo de caídas y de fracturas. En un metaanálisis realizado solo en personas de 60 años o más, las benzodiacepinas se asociaron a un aumento del riesgo de caídas (OR ajustada = 1,42; IC 95 % 1,22–1,65) (Seppala et al., 2018), y en esa misma franja de edad tanto las benzodiacepinas (RR = 1,52; IC 95 % 1,37–1,68) como los fármacos Z (RR = 1,90; IC 95 % 1,68–2,13) se asociaron a más fracturas de cadera, con el riesgo más alto en las primeras semanas de tratamiento (Donnelly et al., 2017). Son estudios observacionales: describen una asociación, no una relación de causa y efecto, y se hicieron únicamente en personas mayores, por lo que no permiten afirmar cuánto mayor es este riesgo comparado con el de una persona joven. Y a esas edades una caída no es un susto sin más.
Memoria y concentración
Sobre la memoria, hay señales que invitan a la prudencia, y conviene leerlas bien. En personas que toman benzodiacepinas durante años, el uso prolongado se asocia a un rendimiento más bajo en pruebas de memoria y atención que el de personas comparables que no las toman. La parte esperanzadora: al dejarlas, ese rendimiento mejora en muchas áreas, aunque en los datos disponibles no llegaba a igualarse del todo (Barker et al., 2004). Son estudios observacionales: describen una asociación, no demuestran que el fármaco sea la causa, porque la ansiedad o el insomnio por los que se recetan también afectan a la memoria. Si las tomas, no las retires por tu cuenta: cualquier cambio se decide con quien te las prescribió.
Tolerancia, dependencia y síndrome de retirada
Es la preocupación número uno sobre los efectos secundarios a medio plazo, y con razón.
- Tolerancia: con el tiempo, necesitar cada vez más para el mismo efecto.
- Dependencia: el cuerpo y la mente se acostumbran y cuesta dormir sin la pastilla.
- Síndrome de retirada: al reducir o dejarla, aparecen insomnio rebote, ansiedad y malestar.
Un matiz importante: el tiempo cuenta, pero no funciona como un interruptor. El límite de dos a cuatro semanas que marcan las guías es una recomendación de prudencia, no una frontera a partir de la cual empiecen los efectos. Estar dentro del plazo no es un salvoconducto. Y lo que empieza como apoyo de unos días puede prolongarse sin que nadie lo decida del todo; por eso conviene revisar con tu médico/a, cada cierto tiempo, si sigue teniendo sentido.
Un efecto secundario grave: la depresión respiratoria
La depresión respiratoria —que la respiración se vuelva peligrosamente lenta o superficial— es uno de los efectos adversos más serios que pueden asociarse a algunos hipnóticos. En la base de farmacovigilancia de Japón, con más de 733.000 notificaciones de efectos adversos, la depresión respiratoria mostró una señal con los agonistas del receptor de benzodiacepinas y, más marcada todavía, con los agonistas del receptor de melatonina —como el ramelteon, que no está autorizado en España—; con los hipnóticos no benzodiacepínicos y con los antagonistas de orexina no hubo señal significativa (Hideshima, 2026).
Ojo con cómo se lee: una señal de farmacovigilancia indica qué conviene vigilar, no cuánto riesgo tiene cada fármaco. Mide cuántas veces se notifica un efecto en comparación con otros, y eso depende también de a quién se receta cada fármaco y de qué riesgos son ya conocidos. Lo que sí está claro es que este riesgo importa especialmente si se combinan con alcohol u otros depresores del sistema nervioso, motivo de peso para no mezclar nunca por cuenta propia.
Efectos secundarios según el tipo de pastilla
| Tipo | Efectos secundarios a vigilar |
|---|---|
| Antihistamínicos (venta libre) | Resaca de embotamiento al día siguiente, sequedad, somnolencia diurna |
| Benzodiacepinas (receta) | Efecto residual según fármaco y dosis; caídas y fracturas en mayores; peor rendimiento en memoria y atención con uso prolongado; tolerancia, dependencia, retirada; señal de depresión respiratoria |
| Fármacos Z (receta) | Actúan también sobre el receptor GABA-A; efecto residual según fármaco y dosis; fracturas de cadera en mayores |
| Trazodona y otros sedantes | Sedación, efectos propios de su familia; uso frecuente fuera de indicación |
| Antagonistas de orexina (más nuevos) | Menos años de uso real; sin señal significativa de depresión respiratoria en el análisis citado (una señal no mide el riesgo) |
La tabla es orientativa y no incluye dosis a propósito. Qué fármaco —si alguno— encaja en tu caso es una decisión que corresponde a tu médico/a (Williamson, 2026).
Efectos secundarios en situaciones especiales
Personas mayores. Es la población en la que más se ha estudiado el riesgo de caídas y fracturas que tienes más arriba. La buena noticia es que retirar benzodiacepinas e hipnóticos de forma planificada es factible: en una revisión de los estudios en mayores de 65 años publicados hasta 2015, en 4 de los 5 que lo midieron no aumentaron los síntomas de retirada ni empeoró la calidad del sueño tras dejarlos (Reeve, 2017).
Embarazo. Es una decisión que se toma siempre con tu médico/a. Un dato que ayuda a poner el miedo en su sitio: en un gran estudio de cohorte poblacional, la exposición prenatal a benzodiacepinas o fármacos Z no se asoció a mayor riesgo de trastornos psiquiátricos en los hijos tras tener en cuenta los factores familiares, aunque no pudo descartarse del todo un riesgo ligeramente mayor en ciertos subgrupos (Cho, 2026). Ese estudio mira solo los trastornos psiquiátricos en los hijos; no responde a otras preguntas, como la adaptación del bebé al nacer, así que no es una prueba de seguridad total.
Cómo reducir el peso de los efectos secundarios
No tienes que cambiarlo todo a la vez. Algunas ideas en modo batería baja:
- No los combines por tu cuenta con alcohol ni con otros sedantes: es el escenario en que los efectos graves se disparan.
- Cuidado al levantarte de noche, sobre todo si eres mayor: enciende una luz tenue antes de moverte para reducir el riesgo de caídas.
- No estires el uso “porque sí”. Cuánto tiempo tiene sentido tomarlas lo revisas con tu médico/a.
- Si quieres dejarlas, nunca de golpe. La retirada se planifica, se hace gradual y se acompaña.
- Anota lo que notas al día siguiente (somnolencia, fallos de atención) y compártelo con tu médico/a en la siguiente revisión.
Si lo que buscas es reducir o dejar la medicación, no lo hagas por tu cuenta: se decide y se supervisa con tu médico/a. Y recuerda que para el insomnio que dura semanas o meses la primera línea no es una pastilla, sino trabajar hábitos y pensamientos en torno al sueño; lo cuenta con más detalle la guía de Pastillas para dormir.
En resumen
Las pastillas para dormir pueden ayudar puntualmente, pero arrastran efectos secundarios reales: somnolencia al día siguiente, mareos, fallos de memoria, caídas y, a medio plazo, tolerancia, dependencia y retirada. La buena noticia es que el riesgo no es igual para todas, y que conocerlo te permite decidir con información y no desde el miedo. Cualquier inicio, ajuste o retirada se hace siempre con tu médico/a.
Si quieres profundizar en cada tipo de fármaco, qué funciona de verdad y las referencias científicas completas, tienes el recurso central en nuestra guía de Pastillas para dormir.
Fuentes
Los estudios citados en este artículo:
- Barker, M. J., Greenwood, K. M., Jackson, M., & Crowe, S. F. (2004). Persistence of cognitive effects after withdrawal from long-term benzodiazepine use: A meta-analysis. Archives of Clinical Neuropsychology. https://doi.org/10.1016/S0887-6177(03)00096-9
- Cho, Y., Choi, A., Woo, J., Han, J. Y., Kim, J. W., & Shin, J. Y. (2026). Benzodiazepine or Z-hypnotic use during pregnancy and risk of psychiatric disorders in children: population based cohort study. BMJ (Clinical research ed.). https://doi.org/10.1136/bmj-2025-088671
- Donnelly, K., Bracchi, R., Hewitt, J., Routledge, P. A., & Carter, B. (2017). Benzodiazepines, Z-drugs and the risk of hip fracture: A systematic review and meta-analysis. PLOS ONE. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0174730
- Hideshima, S., Sogawa, R., Nakano, Y., Mizoguchi, Y., Monji, A., & Shimanoe, C. (2026). Signal Detection Analysis of Hypnotic-induced Respiratory Depression. In vivo (Athens, Greece). https://doi.org/10.21873/invivo.14328
- Reeve, E., Ong, M., Wu, A., Jansen, J., Petrovic, M., & Gnjidic, D. (2017). A systematic review of interventions to deprescribe benzodiazepines and other hypnotics among older people. European journal of clinical pharmacology. https://doi.org/10.1007/s00228-017-2257-8
- Seppala, L. J., Wermelink, A. M. A. T., de Vries, M., Ploegmakers, K. J., van de Glind, E. M. M., Daams, J. G., … van der Velde, N. (2018). Fall-risk-increasing drugs: A systematic review and meta-analysis: II. Psychotropics. Journal of the American Medical Directors Association. https://doi.org/10.1016/j.jamda.2017.12.098
- Williamson, B. (2026). Pharmacologic Management of Insomnia in Adults. Primary care. https://doi.org/10.1016/j.pop.2026.01.004
Preguntas frecuentes
¿Cuáles son los efectos secundarios más comunes de las pastillas para dormir?
Los más habituales son la somnolencia al día siguiente, los mareos, la confusión y la sensación de embotamiento, además de posibles fallos de memoria y atención. En personas mayores, las benzodiacepinas y los fármacos Z se asocian además a más caídas y fracturas (Seppala et al., 2018; Donnelly et al., 2017). La intensidad depende del fármaco concreto y de la dosis.
¿Las pastillas para dormir afectan a la memoria?
Pueden hacerlo, sobre todo con un uso de años: en quienes toman benzodiacepinas de forma prolongada se ve un rendimiento más bajo en pruebas de memoria y atención, que al dejarlas mejora en muchas áreas, aunque no siempre del todo (Barker et al., 2004). Dormir mal también afecta a la memoria, así que separar una cosa de otra no es sencillo. Es un motivo más para no usarlas sin supervisión médica.
¿Qué efectos secundarios aparecen al dejar las pastillas para dormir?
Si se dejan de golpe pueden aparecer insomnio rebote, ansiedad y malestar, sobre todo con benzodiacepinas y fármacos Z. Por eso la retirada nunca se hace por cuenta propia: planificada y acompañada es factible y, en la mayoría de estudios en personas mayores, no aumentó los síntomas de retirada ni empeoró el sueño (Reeve, 2017).
¿Qué tipo de pastilla para dormir tiene menos efectos secundarios graves?
No hay una respuesta única. En un análisis de farmacovigilancia, la depresión respiratoria mostró señal con las benzodiacepinas y, más marcada aún, con los agonistas del receptor de melatonina (como el ramelteon), y no la mostró con los hipnóticos no benzodiacepínicos ni con los antagonistas de orexina (Hideshima, 2026); pero una señal de notificaciones no mide cuánto riesgo tiene cada fármaco. La elección la valora siempre tu médico/a (Williamson, 2026).
Escrito y revisado por Noemí Medina de Francisco
Psicóloga y sleep coach, fundadora de Consejos Dormir Bien · noemi-medina.com · Última revisión: 15 de septiembre de 2026
