Guía

Suplementos para dormir: qué dice la ciencia (y qué no te cuentan)

Qué suplementos para dormir funcionan de verdad y cuáles decepcionan, según la evidencia. Melatonina, magnesio, valeriana, L-teanina y más, con riesgos, dosis y expectativas realistas.

Consejos Dormir Bien Elaborado con IA, supervisado por Noemí Medina Revisión · 13 de junio de 2026 21 min de lectura

Lo esencial

  • Los suplementos para dormir pueden ser un apoyo para conciliar el sueño, pero ninguno sustituye unos buenos hábitos de descanso, y no todos funcionan.
  • La evidencia es desigual: la melatonina tiene respaldo para el jet lag y, pautada por un especialista, para algunos trastornos del reloj interno; y como medicamento de 2 mg de liberación prolongada está autorizada para tratamientos cortos del insomnio a partir de los 55 años. No es un sedante general; la mayoría de las hierbas tienen pruebas débiles o inconsistentes.
  • "Natural" no significa "seguro": pueden interactuar con medicamentos, dar sedación excesiva y la calidad real del producto varía muchísimo.
  • Las guías médicas sugieren no usar melatonina, triptófano ni valeriana como tratamiento del insomnio en adultos por evidencia débil.
  • Si pruebas algo, hazlo de uno en uno, con producto de calidad contrastada y expectativa modesta; revisa antes las interacciones con lo que ya tomas.
  • Si llevas meses durmiendo mal, ningún suplemento es la solución de fondo: aquí te decimos qué hacer y cuándo pedir ayuda.

Si has llegado hasta aquí es muy probable que estés agotada, que lleves tiempo durmiendo mal y que, en algún momento, te hayas plantado delante del pasillo de la farmacia (o del carrito online) mirando cápsulas de melatonina, magnesio, valeriana, L-teanina… con la esperanza de que algo de eso, por fin, funcione. Vamos a poner orden, sin venderte humo y sin asustarte. Te lo cuento en modo batería baja: poco esfuerzo, sin culpa, una idea cada vez.

La conclusión, por si solo tienes energía para leer un párrafo, es esta: algunos suplementos pueden ayudar como apoyo, pero ninguno es la solución, y unos cuantos directamente decepcionan. “Natural” no es sinónimo de “eficaz” ni de “seguro”. Y si tu sueño se rompe por estrés, horarios o por meses de mala relación con la cama, ninguna cápsula va a arreglar eso por sí sola. Aquí tienes el mapa completo para decidir con criterio.

Qué son los suplementos para dormir (y qué no son)

Empecemos por lo básico, porque aquí ya hay una confusión que cuesta dinero y disgustos. Los suplementos para dormir son complementos alimenticios, no medicamentos. Se venden sin receta, no pasan por los mismos controles de eficacia y seguridad que un fármaco, y su regulación (sobre todo en dosis y pureza) es mucho más laxa. Esto tiene una consecuencia directa: que algo se venda en la farmacia o se anuncie como “clínicamente probado” no significa que tenga detrás la misma evidencia que un medicamento aprobado.

La idea más importante de esta sección, y de toda la página, es esta: los suplementos son un apoyo a los hábitos, no un sustituto de ellos (Conti, 2026). Es decir, no son la base sobre la que se construye un buen sueño; como mucho, son un añadido que puede sumar un poco cuando el resto ya está en su sitio. Esperar que una cápsula compense unos horarios caóticos, una mente que no se apaga o una cama convertida en campo de batalla es pedirle a un complemento que haga el trabajo de los cimientos.

¿Y cuáles son esos cimientos? En adultos con insomnio crónico, el tratamiento de referencia no es la pastilla ni el suplemento, sino la TCC-I multicomponente —la intervención cognitivo-conductual para el insomnio— (Edinger et al., 2021; Sateia et al., 2017). La higiene del sueño forma parte del plan, pero por sí sola no se recomienda como tratamiento (Edinger et al., 2021). Cuando el problema se cronifica, el abordaje de referencia es el conductual —el abordaje no farmacológico del sueño, que trabaja sobre los hábitos y la activación que mantienen el insomnio— y no la medicación ni los suplementos (Krystal, 2019).

Antes de probar nada en cápsula, vale muchísimo la pena ordenar la base: revisa nuestra guía de higiene del sueño. Es lo que va antes que cualquier suplemento.

Suplementos para dormir uno por uno: qué dice la ciencia

Vamos al grano: el repaso compuesto por compuesto. Para que de un vistazo sepas qué esperar, etiqueto cada uno con un semáforo de evidencia:

  • 🟢 Razonable — hay respaldo decente para usos concretos.
  • 🟡 Limitada — señales prometedoras, pero estudios pequeños o flojos.
  • 🔴 Muy débil — poca o ninguna prueba sólida para el sueño.

Un aviso de honestidad antes de empezar: “evidencia razonable” no quiere decir “milagro”. La mayoría de estos efectos, cuando existen, son modestos. Quien te prometa que vas a dormir como un bebé con una cápsula te está vendiendo algo, no informándote.

Melatonina 🟢 (para ajustar ritmos, no como sedante)

La melatonina es la hormona que tu propio cerebro fabrica al caer la noche: es la señal interna de “ya toca dormir”, regulada por el núcleo supraquiasmático, tu reloj biológico. Como suplemento, actúa sobre los receptores MT1 y MT2 y su función real es ayudar a realinear los ritmos circadianos y reducir un poco el tiempo que tardas en dormirte (Żełabowski, 2025).

Y aquí está el matiz que casi nadie te cuenta: la melatonina no es un somnífero. No te “noquea”. Su sitio natural es ayudar a reordenar el reloj cuando está desajustado: el jet lag —una revisión Cochrane la respalda en viajes de cinco o más husos horarios, a dosis de 0,5 a 5 mg y de uso ocasional (Herxheimer & Petrie, 2002)— y algunos trastornos del ritmo sueño-vigilia, como la fase retrasada, con melatonina pautada a una hora concreta por un especialista (Auger et al., 2015). En personas mayores tiene otro papel, y es como medicamento: la melatonina de 2 mg de liberación prolongada está autorizada para tratamientos cortos del insomnio a partir de los 55 años (AEMPS, ficha técnica de Circadin). En mayores con demencia y un ritmo sueño-vigilia irregular, en cambio, la guía AASM la desaconseja (Auger et al., 2015). Para esos casos tiene sentido; para el trabajo a turnos, no hay evidencia que podamos citar. Como sedante general para un insomnio de toda la vida, su efecto sobre la latencia del sueño es pequeño (Żełabowski, 2025).

Y hay un problema gordo de calidad que conviene conocer sí o sí. Un análisis de productos de melatonina del mercado encontró que el contenido real variaba desde un −83% hasta un +478% respecto a lo que ponía la etiqueta, que más del 71% de los productos no cumplía la dosis declarada, y que 8 de 30 productos contenían serotonina (una sustancia que no debería estar ahí) (Erland, 2017). Traducido: con muchos productos no sabes ni lo que estás tomando. Si decides probarla, elige marcas de calidad contrastada y empieza por la dosis más baja.

Si quieres entender la melatonina a fondo —para qué sirve de verdad, dosis, momento de tomarla y cuándo no tiene sentido—, lee nuestra guía completa de la melatonina para dormir.

El magnesio es probablemente el suplemento de moda para dormir, y aparece recogido en las revisiones entre los compuestos con propiedades que podrían favorecer el sueño (Conti, 2026). Es un mineral implicado en muchísimos procesos del cuerpo, y tiene buena prensa como “relajante natural”.

Toca ser honestos: en la evidencia que manejamos aquí, el magnesio se menciona dentro del listado de posibles ayudas, pero no hay un respaldo sólido que demuestre que mejore el sueño por sí mismo en personas sin déficit. No vamos a prometerte algo que la evidencia no sostiene. Eso no significa que sea inútil para todo el mundo —la respuesta individual y un posible déficit influyen—, sino que conviene tener expectativas realistas.

Le dedicamos un análisis propio, con tipos de magnesio, dosis y qué dice la evidencia con detalle, en todo sobre el magnesio para dormir.

Valeriana 🟡 / 🔴 (la hierba clásica, resultados irregulares)

La valeriana es el suplemento herbal “de toda la vida” para los nervios y el sueño. ¿El problema? Que sus resultados clínicos son muy variables según la formulación, la dosis y la respuesta de cada persona; en los ensayos no dio más efectos adversos que el placebo, pero la información sobre sus daños es limitada (Sateia et al., 2017), y faltan ensayos rigurosos que confirmen su eficacia (Yang et al., 2026). La guía de la AASM sugiere no usarla para el insomnio —recomendación débil—: no encontró eficacia, salvo quizá una mejora pequeña en el tiempo en dormirse (Sateia et al., 2017).

Dicho de otro modo: a algunas personas les parece notar algo, pero la ciencia no consigue demostrar un efecto consistente. No se le conocen daños frecuentes, pero tampoco está bien estudiada: a dosis altas o con uso prolongado puede dar sedación excesiva, y puede potenciar el efecto de las benzodiacepinas (Căuș et al., 2026). Si tomas pastillas para dormir, no la añadas por tu cuenta. Y tampoco es la solución que su fama promete.

L-teanina (sin evidencia que podamos citar)

La L-teanina es un aminoácido presente en el té. Para el sueño, no hay evidencia que podamos citar.

GABA 🔴 (poca prueba para el sueño)

El GABA es el principal neurotransmisor “calmante” del cerebro, y de ahí su atractivo comercial. Pero la evidencia de tomarlo como suplemento es limitada para el estrés y muy limitada para el sueño; por ahora no hay afirmaciones firmes que se sostengan (Hepsomali, 2020). Una de las dudas de fondo es hasta qué punto el GABA oral llega a hacer su trabajo donde tendría que hacerlo.

Otras hierbas: pasiflora, ashwagandha, azafrán 🟡

De este grupo, la pasiflora, la ashwagandha y el azafrán se han probado en ensayos clínicos, con preparados y resultados distintos. Una revisión reciente recoge efectos sedantes o ansiolíticos, pero pone el acento en los riesgos: interacciones con medicamentos, sedación excesiva si se juntan con otros sedantes y productos adulterados. De la ashwagandha se acumulan, además, casos de daño en el hígado (Căuș et al., 2026). No hay base para recomendar el grupo como conjunto ni para combinarlo con melatonina. Si la tensión o la ansiedad pesan mucho en tu caso, coméntalo con un profesional antes de probarlas.

Pero —y este “pero” es serio— no son inocuas por ser naturales: tienen riesgos reales de interacción y sedación que veremos en el siguiente bloque. Que sean plantas no las convierte en agua.

Otros compuestos que aparecen en la literatura

Para que tengas el panorama completo: la literatura recoge además otros compuestos entre las posibles ayudas dietéticas para el sueño —omega-3, zumo de cereza ácida, kiwi, apigenina, glicina, myoinositol, Rhodiola rosea, fosfatidilserina y triptófano— planteados como apoyos complementarios, sin prometer eficacia (Conti, 2026). Los nombramos para informarte, no para recomendártelos: la mayoría necesita mucha más investigación.

Un caso aparte es el triptófano (precursor de la serotonina y la melatonina): aunque suena lógico, las guías clínicas sugieren no usarlo como tratamiento del insomnio en adultos por evidencia débil (Sateia et al., 2017). Lo desarrollamos justo a continuación.

Por qué la mayoría de suplementos decepcionan (lo que dice la evidencia)

Aquí viene la parte incómoda, la que la competencia que vende milagros no te cuenta. Cuando se mira la evidencia con lupa, el balance es bastante más sobrio de lo que sugieren los anuncios.

Primero, las guías de práctica clínica son explícitas. La de la American Academy of Sleep Medicine sugiere NO usar melatonina, triptófano ni valeriana para el insomnio de inicio o de mantenimiento en adultos, precisamente porque la evidencia que los respalda es débil (Sateia et al., 2017). Que estén disponibles sin receta no significa que estén recomendados.

Segundo, muchas de las ayudas populares carecen de ensayos doble ciego aleatorizados —el estándar de oro para saber si algo funciona de verdad o es efecto placebo— que las respalden (Krystal, 2019). Y eso importa, porque con el sueño el placebo es especialmente potente: la sola sensación de “estoy haciendo algo” ya relaja.

Tercero, cuando sí se hacen esos ensayos rigurosos, a veces el resultado es decepcionante. En un ensayo piloto muy pequeño —10 personas—, aleatorizado y controlado con placebo, una bebida con extractos de achicoria y té verde no mejoró ni el sueño ni la calidad de vida frente al placebo; de hecho, las mejoras subjetivas aparecieron tras el placebo (Singh et al., 2026). Un estudio tan pequeño no demuestra nada sobre los suplementos en general; sí enseña por qué hace falta ponerlos a prueba.

El mensaje, sin dramatismo: muchas de estas ayudas no han pasado por ensayos rigurosos (Krystal et al., 2019), y las que recoge la guía de la AASM no salen recomendadas (Sateia et al., 2017). Conviene acercarse a estos productos con expectativas realistas. Un apoyo modesto, en el mejor de los casos. Nunca la solución.

”Natural” no es lo mismo que “seguro”: riesgos y precauciones

Esta es, quizá, la idea que más te puede ahorrar un disgusto. El “es natural, no me va a hacer nada” es una de las creencias más extendidas y más equivocadas en todo este terreno.

Los suplementos vegetales no son inocuos por el hecho de ser naturales. Pueden interactuar con medicamentos (entre otras vías, a través del sistema citocromo P450 del hígado, que metaboliza muchísimos fármacos), provocar sedación excesiva y, en algunos casos, causar problemas por productos adulterados (Căuș, 2026). Es decir: las plantas también son química, y química que puede chocar con lo que ya tomas.

A esto se suma el problema de la regulación y la calidad. No pasan los controles de un medicamento, y se nota: en los productos de melatonina analizados, el contenido real iba del −83% al +478% de lo que decía la etiqueta, y algunos contenían serotonina (Erland & Saxena, 2017); y en los productos de plantas se han documentado adulteraciones (Căuș et al., 2026).

Cuándo NO tomarlos sin consultar antes

Hay situaciones en las que conviene parar y hablar primero con un profesional sanitario, sin excepciones:

  • Embarazo y lactancia. No está establecida la seguridad de la mayoría de estos compuestos en estas etapas.
  • Si tomas otra medicación, en especial sedantes, ansiolíticos o antidepresivos: el riesgo de interacción y de sedación excesiva es real, y en algunos casos (combinaciones que afectan a la serotonina) puede aparecer un síndrome serotoninérgico (Căuș, 2026).
  • Si vas a conducir o manejar maquinaria: algunas plantas pueden dar sedación excesiva, sobre todo a dosis altas o junto con otros sedantes (Căuș et al., 2026).
  • Si tienes una enfermedad crónica o cualquier duda sobre tu situación particular.

Y una regla de oro: no mezcles varios suplementos a la vez. Combinar no multiplica los beneficios, pero sí los riesgos de sedación e interacción (Căuș, 2026).

Para entender en qué se parecen y en qué se diferencian de los fármacos para dormir —y por qué ninguno de los dos es la solución de fondo—, lee también pastillas para dormir.

Qué puedes hacer (paso a paso, modo batería baja)

Vale, hasta aquí mucho “ojo con esto”. Pero no te dejamos sin plan. Si después de leer todo esto aún quieres probar un suplemento, hazlo con cabeza. Aquí tienes una ruta sencilla, sin culpa y a tu ritmo.

Paso 1: ordena primero los hábitos, no la cápsula. Es lo aburrido y lo que de verdad mueve la aguja. Antes de invertir en suplementos, asegura la base: horarios regulares, luz natural por la mañana, cama solo para dormir, cenas no copiosas y separadas de la hora de acostarte, menos cafeína. Los hábitos son la base; y si el insomnio ya es crónico, el tratamiento de referencia es la TCC-I, no la pastilla (Edinger et al., 2021; Sateia et al., 2017). → Higiene del sueño.

Paso 2: si pruebas un suplemento, hazlo de uno en uno. Nada de cócteles. Elige un compuesto, con expectativa modesta y un producto de calidad contrastada (mira el sello de calidad, la composición y la dosis real, no solo el envoltorio bonito). Solo probando de uno en uno podrás saber si algo te hace efecto o no (Erland, 2017).

Paso 3: revisa las interacciones antes de empezar. Comprueba qué estás tomando ya —incluida cualquier medicación— y, ante la duda, pregunta en la farmacia o a tu médico/a. Este paso de dos minutos te puede evitar un problema serio (Căuș, 2026).

Paso 4: da tiempo y observa. Prueba durante unas semanas y fíjate en si hay un cambio real (no el de la primera noche, que casi siempre es placebo). Si no notas nada, no insistas a base de más cápsulas ni de añadir otras: eso suele ser señal de que el problema de fondo es otro y necesita otro abordaje, no más suplementos.

Y si lo que buscas es un apoyo no farmacológico para bajar la activación a la hora de acostarte —que, recuerda, es donde está buena parte del problema—, te ayudará la música para dormir y las técnicas de relajación, que no tienen ni dosis ni efectos secundarios.

Errores comunes (lo que te hace gastar de más y dormir igual)

Esperar que un suplemento arregle un sueño roto por otra cosa

Es el error de base. Si tu sueño se rompe por estrés, horarios, una mente que no para o años de mala relación con la cama, ninguna cápsula compensa eso. Los suplementos son apoyo, no sustituto de los hábitos (Conti, 2026). Pedirle a un complemento que haga el trabajo de los cimientos es la receta para la decepción (y para el gasto).

Creer que “natural = seguro” y mezclar varios

Ya lo hemos visto, pero merece repetirse porque es el error más peligroso: lo natural también interactúa, también seda y también puede estar adulterado. Y combinar varios a la vez multiplica el riesgo sin multiplicar el beneficio (Căuș, 2026).

Fiarse de la etiqueta

La dosis y la pureza reales de muchos productos no coinciden con lo que pone el envase —en melatonina, las desviaciones llegaban de −83% a +478%— (Erland, 2017). Fiarse del marketing en vez de la calidad contrastada es tirar el dinero, y a veces algo más que el dinero.

Tomarlos meses como tapadera de un insomnio que necesita otro abordaje

Quizá el error más caro a largo plazo. Cuando el insomnio persiste, los suplementos pueden convertirse en un parche que te impide ver que el problema necesita otra cosa. El abordaje de referencia para el insomnio crónico es el conductual, no farmacológico, y ningún suplemento sustituye eso (Krystal, 2019). Meses de cápsulas no son meses de mejora.

Preguntas frecuentes

¿Funcionan de verdad los suplementos para dormir?

Algunos pueden ayudar como apoyo puntual, pero la evidencia es desigual y muchos no superan al placebo; ninguno sustituye unos buenos hábitos de sueño. En un ensayo piloto muy pequeño —10 personas—, aleatorizado y controlado con placebo, una bebida con extractos de achicoria y té verde no mejoró ni el sueño ni la calidad de vida frente al placebo (Conti, 2026; Singh, 2026).

¿Cuál es el mejor suplemento para dormir?

No hay un “mejor” universal. La melatonina tiene respaldo para el jet lag (Herxheimer & Petrie, 2002) y, pautada a una hora concreta por un especialista, para algunos trastornos del reloj interno como la fase retrasada (Auger et al., 2015); no como sedante general, y su efecto sobre el tiempo en dormirse es pequeño (Żełabowski, 2025).

¿La melatonina es segura y cumple lo que pone en la etiqueta?

Es de las más estudiadas, pero su contenido real varía mucho (de −83% a +478% de lo etiquetado), más del 71% de los productos no cumplía la dosis declarada y algunos contenían serotonina; elige marcas de calidad contrastada (Erland, 2017).

¿Sirve la valeriana para dormir?

Sus resultados son variables y dependen de la formulación y la dosis (Yang et al., 2026). Como mucho se ha visto una mejora pequeña en el tiempo que tardas en dormirte, y la guía de la AASM sugiere no usarla para el insomnio; es una recomendación débil (Sateia et al., 2017).

¿Y la L-teanina o el GABA?

De la L-teanina no hay evidencia que podamos citar; del GABA solo, la evidencia sobre el sueño es muy limitada (Hepsomali, 2020).

¿Son seguros los suplementos “naturales”?

No por ser naturales son inocuos: pueden interactuar con medicamentos, provocar sedación excesiva y existen problemas de adulteración; consulta antes si tomas otra medicación o estás embarazada (Căuș, 2026).

¿Qué dicen las guías médicas sobre estos suplementos?

La guía de la American Academy of Sleep Medicine sugiere no usar melatonina, triptófano ni valeriana para el insomnio de inicio o mantenimiento en adultos por evidencia débil (Sateia et al., 2017).

Llevo meses durmiendo mal, ¿con un suplemento basta?

No. Cuando el problema persiste, el abordaje de referencia es conductual (no farmacológico) y los suplementos no resuelven la causa de fondo; ahí conviene buscar acompañamiento (Krystal, 2019).

¿Puedo tomar varios suplementos a la vez?

No es recomendable: combinar aumenta el riesgo de sedación excesiva e interacciones. Prueba de uno en uno y con expectativa modesta (Căuș, 2026).

¿Puedo dejar las pastillas y pasarme a suplementos?

No por tu cuenta. Tanto las pastillas como los suplementos tienen riesgos, y la retirada de un fármaco para dormir debe valorarse y acompañarse con tu médico/a (algunos medicamentos para dormir, además, pueden causar somnolencia a la mañana siguiente, sobre todo los de acción más prolongada). Si dependes de pastillas, mira nuestra guía de pastillas para dormir y busca apoyo (Sateia et al., 2017).

Siguiente paso

Recapitulando, para que te lo lleves claro: los suplementos son, como mucho, un apoyo modesto; nunca la solución. La base está en los hábitos y, cuando el insomnio se enquista, en el abordaje conductual del sueño. Elige por dónde seguir según el momento en el que estés.

Empieza por lo que sí depende de ti

Quédate con un solo paso: ordena primero los hábitos con la guía de higiene del sueño. Pequeños movimientos, a tu ritmo.

Si quieres un método guiado paso a paso

Los suplementos son un parche; aquí tienes el método para mejorar tu sueño de raíz. Nuestro curso ¡Qué Duermas Bien! es un programa ordenado, basado en lo que la evidencia respalda y pensado para gente agotada (nada de planes imposibles), para pasar de “ir probando cápsulas” a hacer algo que de verdad actúa sobre la causa. → Ver el curso.

Si llevas meses o dependes de pastillas o suplementos

Hay un punto en el que una guía o un curso se quedan cortos, y eso no es un fracaso tuyo: es información útil. ¿Esto te suena de cerca?

  • “Llevo meses durmiendo mal y nada cambia.”
  • “Dependo de pastillas o de suplementos para dormir.”
  • “Tengo ansiedad o no paro de darle vueltas por la noche.”
  • “El malestar es alto y me está afectando al día a día.”

Si te reconoces en algo de esto, probablemente necesites algo más que un suplemento: acompañamiento profesional. Tiene todo el sentido, y dar el paso a tiempo importa. Noemí trabaja específicamente estos casos: puedes ver cómo en terapia para el insomnio online y, si quieres, empezar por una orientación gratuita, sin compromiso.

Para entender qué es el insomnio y cómo se aborda de verdad, te ayudará nuestra guía sobre el insomnio.

Aviso médico. Este contenido es educativo y no sustituye la consulta con un profesional sanitario. Los suplementos pueden tener efectos, interacciones y contraindicaciones; no inicies, combines, modifiques ni suspendas ningún suplemento o medicación (incluidas las pastillas para dormir) sin la supervisión de tu médico/a o farmacéutico/a, especialmente si estás embarazada, en lactancia o tomas otra medicación. Si tu malestar es intenso o persistente, busca atención profesional.

Fuentes

  • Conti, F. (2026). Dietary Protocols to Promote and Improve Restful Sleep: A Narrative Review. Nutrition Reviews. https://doi.org/10.1093/nutrit/nuaf062
  • Sateia, M. J., Buysse, D. J., Krystal, A. D., Neubauer, D. N., & Heald, J. L. (2017). Clinical Practice Guideline for the Pharmacologic Treatment of Chronic Insomnia in Adults: An American Academy of Sleep Medicine Clinical Practice Guideline. Journal of Clinical Sleep Medicine, 13(2), 307-349. https://doi.org/10.5664/jcsm.6470
  • Erland, L. A., & Saxena, P. K. (2017). Melatonin Natural Health Products and Supplements: Presence of Serotonin and Significant Variability of Melatonin Content. Journal of Clinical Sleep Medicine, 13(2), 275-281. https://doi.org/10.5664/jcsm.6462
  • Hepsomali, P., Groeger, J. A., Nishihira, J., & Scholey, A. (2020). Effects of Oral Gamma-Aminobutyric Acid (GABA) Administration on Stress and Sleep in Humans: A Systematic Review. Frontiers in Neuroscience, 14, 923. https://doi.org/10.3389/fnins.2020.00923
  • Căuș, M. N., Lupoae, M., & Chițescu, C. L. (2026). Efficacy and Safety of Herbal Supplements with Anxiolytic, Antidepressant, and Sedative Action: A Review of Clinical Data and Toxicological Risks. Pharmaceuticals, 19(3), 399. https://doi.org/10.3390/ph19030399
  • Yang, S., Zhang, H., Chen, L., Zhang, Z., Huang, L., Wang, W., … Liang, F. (2026). Valeriana species and insomnia: multi-organ mechanisms and translational perspectives. Pharmaceutical Biology, 64. https://doi.org/10.1080/13880209.2026.2652660
  • Żełabowski, K., Pichowicz, W., Skowron, I., Szwach, J., Biedka, K., Wesołowski, M., … Chłopaś-Konowałek, A. (2025). The Efficacy of Melatonergic Receptor Agonists Used in Clinical Practice in Insomnia Treatment. Molecules, 30(18), 3814. https://doi.org/10.3390/molecules30183814
  • Krystal, A. D., Prather, A. A., & Ashbrook, L. H. (2019). The assessment and management of insomnia: an update. World Psychiatry, 18(3), 337-352. https://doi.org/10.1002/wps.20674
  • Singh, P., Griffith, I., Tanksley, M., Beyl, R. A., & Greenway, F. (2026). Effect of an herbal supplement on quality of life in participants with insomnia: A randomized placebo controlled cross-over pilot trial. PLoS ONE, 21. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0350039
  • Herxheimer, A., & Petrie, K. J. (2002). Melatonin for the prevention and treatment of jet lag. Cochrane Database of Systematic Reviews. https://doi.org/10.1002/14651858.CD001520
  • Auger, R. R., Burgess, H. J., Emens, J. S., Deriy, L. V., Thomas, S. M., & Sharkey, K. M. (2015). Clinical practice guideline for the treatment of intrinsic circadian rhythm sleep-wake disorders: Advanced sleep-wake phase disorder (ASWPD), delayed sleep-wake phase disorder (DSWPD), non-24-hour sleep-wake rhythm disorder (N24SWD), and irregular sleep-wake rhythm disorder (ISWRD). An update for 2015. Journal of Clinical Sleep Medicine, 11(10), 1199-1236. https://doi.org/10.5664/jcsm.5100
  • Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios. Ficha técnica: Circadin 2 mg comprimidos de liberación prolongada (n.º de registro 07392001). CIMA. Consultada el 17-09-2026. https://cima.aemps.es/cima/dochtml/ft/07392001/FT_07392001.html
  • Edinger, J. D., Arnedt, J. T., Bertisch, S. M., Carney, C. E., Harrington, J. J., Lichstein, K. L., Sateia, M. J., Troxel, W. M., Zhou, E. S., Kazmi, U., Heald, J. L., & Martin, J. L. (2021). Behavioral and psychological treatments for chronic insomnia disorder in adults: an American Academy of Sleep Medicine clinical practice guideline. Journal of Clinical Sleep Medicine, 17(2), 255-262. https://doi.org/10.5664/jcsm.8986

Preguntas frecuentes

¿Funcionan de verdad los suplementos para dormir?

Algunos pueden ayudar como apoyo puntual, pero la evidencia es desigual y muchos no superan al placebo; ninguno sustituye unos buenos hábitos de sueño. En un ensayo piloto muy pequeño —10 personas—, aleatorizado y controlado con placebo, una bebida con extractos de achicoria y té verde no mejoró ni el sueño ni la calidad de vida frente al placebo (Conti, 2026; Singh, 2026).

¿Cuál es el mejor suplemento para dormir?

No hay un "mejor" universal. La melatonina tiene respaldo para el jet lag (Herxheimer & Petrie, 2002) y, pautada a una hora concreta por un especialista, para algunos trastornos del reloj interno como la fase retrasada (Auger et al., 2015); no como sedante general, y su efecto sobre el tiempo en dormirse es pequeño (Żełabowski, 2025).

¿La melatonina es segura y cumple lo que pone en la etiqueta?

Es de las más estudiadas, pero su contenido real varía mucho (de −83% a +478% de lo etiquetado), más del 71% de los productos no cumplía la dosis declarada y algunos contenían serotonina; elige marcas de calidad contrastada (Erland, 2017).

¿Sirve la valeriana para dormir?

Sus resultados son variables y dependen de la formulación y la dosis (Yang et al., 2026). Como mucho se ha visto una mejora pequeña en el tiempo que tardas en dormirte, y la guía de la AASM sugiere no usarla para el insomnio; es una recomendación débil (Sateia et al., 2017).

¿Y la L-teanina o el GABA?

De la L-teanina no hay evidencia que podamos citar; del GABA solo, la evidencia sobre el sueño es muy limitada (Hepsomali, 2020).

¿Son seguros los suplementos "naturales"?

No por ser naturales son inocuos: pueden interactuar con medicamentos (vía citocromo P450), provocar sedación excesiva y existen problemas de adulteración; consulta antes si tomas otra medicación o estás embarazada (Căuș, 2026).

¿Qué dicen las guías médicas sobre estos suplementos?

La guía de la American Academy of Sleep Medicine sugiere no usar melatonina, triptófano ni valeriana para el insomnio de inicio o mantenimiento en adultos por evidencia débil (Sateia et al., 2017).

Llevo meses durmiendo mal, ¿con un suplemento basta?

No. Cuando el problema persiste, el abordaje de referencia es conductual (no farmacológico) y los suplementos no resuelven la causa de fondo; ahí conviene buscar acompañamiento (Krystal, 2019).

¿Puedo tomar varios suplementos a la vez?

No es recomendable: combinar aumenta el riesgo de sedación excesiva e interacciones. Prueba de uno en uno y con expectativa modesta (Căuș, 2026).

¿Puedo dejar las pastillas y pasarme a suplementos?

No por tu cuenta: tanto las pastillas como los suplementos tienen riesgos y la retirada debe valorarse con tu médico/a. Algunos medicamentos para dormir pueden causar somnolencia a la mañana siguiente, sobre todo los de acción más prolongada (Sateia et al., 2017).

Texto elaborado con inteligencia artificial por Consejos Dormir Bien, supervisado por Noemí Medina de Francisco

Psicóloga, coach y especialista en sueño, responsable editorial · noemi-medina.com · Última revisión: 13 de junio de 2026 · Cómo hacemos el contenido